LA VIDA Y OBRA DE ÁNGEL

(Extraído de un texto de La Peña Ángel Rufino)

Seria imposible el tratar de reflejar en unas páginas la labor y el trabajo del titular de nuestra peña que a pesar de sus treinta y seis años (y precisamente por su juventud), a servido de ejemplo para que el folklore que en muchos lugares se consideraban cosas de viejos” y anticuados, hoy por hoy hayan despertado el interés en los mas jóvenes, que han comenzado a apreciar y a valorar lo nuestro en una fase interesante de recuperación de los valores tradicionales. No queremos parecer abuelas que se deshacen en elogios con sus nietos, y de forma objetiva y sin pasiones trataremos de proporcionarle los datos y documentación precisa para que puedan estudiar y dilucidar profundamente.

Desde 1974 al 1999, ha recorrido fincas, pueblos, aldeas, villas, compartiendo las alegrías de las fiestas, del trabajo y también las tristezas (anecdóticamente, ha sido la ultima voluntad de mas de una persona, que sabiendo por su enfermedad o vejez que iban a morir, dejaron dicho o escrito en su ultima voluntad, el que querían que fuera Ángel Rufino, el que les tocara en el sepelio, acompañándoles con su gaita y su tamboril..)no entraremos en detalles, que pudieran parecer morbosos, pero hemos creído importante hacerle saber lo arraigado y valorado en el sentimiento y vivencias y aunque suene a tópico Ángel Rufino esta en el corazón de nuestras gentes. Ha recorrido la casi totalidad de pueblos de la provincia de Salamanca, compartiendo y departiendo los ambientes con sus gentes, ganándose su confianza, que le ha servido para que en él depositaran sus sapiencias, curiosidades, anécdotas, canciones, leyendas… y también sus problemas, que solo en un ambiente de autentica amistad y camaradería se crean esos momentos mágicos de complicidad entre receptores y transmisores que tanto compartió el maestro Agapito Marazuela, Don Anibal Sanchez Fraile y tantos otros…


Cuando era un niño lo tenían que recoger y volver a llevar a la casa de sus padres, luego en la Derbi y despues en la Bultaco “Metralla” (tantas veces recordada por los jóvenes y no tan jóvenes de los pueblos de la provincia), ahora con los caballos, con los que aun siendo invierno (puente de la Constitución) cubrió la última etapa del camino de Santiago como peregrino, ganándose el jubileo y proyectando a la par la universalidad de Salamanca, vestido de charro y llevando el mensaje tradicional de nuestra cultura por los pueblos y aldeas por donde pasaba para deleite de las gentes.


Los diez años que ha ejercido como profesor-monitor de terapia ocupacional en el INSERSO a la gente de la tercera edad, no solo le han servido de gran experiencia en cuanto a los valores personales y culturales, si no que le han hecho madurar y profundizar en la realidad de la vida, potenciando si cabe su lucha por mostrar y trasmitir a las generaciones jóvenes y venideras lo que para el es el centro de su vida y de su existencia.

 

NewYork En los últimos años han proliferado “folklóricos” y “estudiosillos” que apoyados por el “Boom” institucional han tergiversado y mal interpretado la realidad de nuestro folklore creando en algunos lugares un mal ambiente y respaldados en algunos casos gracias a subvenciones e instituciones. Bien están las subvenciones y el apoyo institucional pero de un estudio sólido y serio que a la larga brota, fructifica y sé perpetua, lo que en otros, son flores de un día.

En Ángel Rufino no es posible diferenciar el hombre del tamborilero, del personaje que cada año sobrecoge a los que acudimos a verle en el cumplimiento de la tradición, del niño que se interesaba por las historias de su abuelo y tío-abuelo también tamborilero, del que anima a los quintos en sus fiestas (controlándolos para que no hagan barbaridades), del que se caso a la antigua usanza serrana con Maria de Valero (cinco días de boda)… En fin Ángel Rufino, “el paracaidista”, “el Mariquelo”, “el folklorista”, siempre permanecerán unidos bajo el indefectible “halo” del sentimiento que forja la identidad de nuestra tierra y de nuestra gente.

El no solo reivindica incondicionalmente el sentir popular, si no que no escatima tiempo, esfuerzo y su propio dinero (aun a costa de perder oportunidades tanto sociales como económicas que le surgen) para respaldar lo aparentemente sencillo o humilde, pero de un gran valor personal o ancestral, y que para él y para nosotros que valoramos lo nuestro en todas sus manifestaciones, nos colma de satisfacciones; esta forma de actuar han hecho que la gente y representantes de nuestros pueblos no solo le tengan abiertas las puertas de sus casas y sus vidas, sino que en muchos casos, y aun en contra de la voluntad de Ángel, han querido reconocérselo públicamente nombrándolo hijo predilecto de Cepeda, entregándole la llave de oro de Candelario, poniendo su nombre y pseudónimo, a la calle principal de Canillas de Abajo, otra en Valero… Aunque como el mismo dice el mejor reconocimiento y galardón es la amistad de las personas, cuando sobran las palabras y hablan los sentimientos, y la satisfacción de lo que se hace con cariño siendo consecuente con tu forma de actuar y de pensar.

Ángel Rufino de Haro ha heredado el apodo de “El Mariquelo” al recuperar una arriesgada tradición del siglo XVIII cuando aconteció el terremoto de Lisboa, y acrecentándola en su acción de gracias, ya que no solo sube hasta la campana del reloj a la que hace mención el edicto del cabildo catedralicio, si no subiendo con el traje tradicional y los instrumentos hasta la bola que sustenta la veleta, dando gracias a Dios en nombre de todos los salmantinos y castellano leoneses, mandando siempre un mensaje de paz y solidaridad con los enfermos, marginados, y mas necesitados de nuestra sociedad; y aunque sus mensajes son efímeros, la mayoría de la gente abre su alma y sus corazones, y es receptiva. Estos mensajes son semillas que pueden brotar para la dicha y el bien de todos…

En su afán por conservar nuestros sones y tonadas Ángel Rufino cuenta con una amplia discografía: “La víspera de los santos”, “Corazón de encino”, “La campana gorda”, “Valeros como podáis”, “Entre campos de encinas “, “Nuestros bailes”, “El son de la religión !con devoción!”, y su ultimo trabajo “Charros a caballo”, en los que incluye no solo temas tradicionales y populares, si no que también tiene dentro de sus facetas la de compositor, creando temas para engrandecer las tradiciones (charrada de la catedral y charrada y jota de las Águedas de Santa Marta) para homenajear a personas y entidades (mi media vaca), para forjar la identidad y el arraigo de los pueblos (jota de los gabarreros de El Espinar, jota de San Vicente en Canillas de Abajo, y para proyectar Salamanca y su provincia (El cielo de Salamanca, Entre campos de encinas, corrido serrano del Cristo del socorro de Fuenterroble de Salvatierra, Perantones de Candelario y de la Virgen del Mensegal de Endrinal de la Sierra), a la par de otros respetando siempre los cánones de nuestra música tradicional. No en vano Ángel Rufino ha bebido de los manantiales puros de nuestro folklore, habiendo tenido la gran suerte de llegar a conocer a muchos de los grandes maestros que ha habido en las últimas décadas (El tío Mozo de Villanueva del Conde, el tío Víctor de Miranda del Castañar, Eduardo de La Herguijuela de la Sierra, Bartolito de Lagunilla, El tío Frejón de Retortillo, Ismael de Cilleros de la Bastida, Isaías de Almendra, Señor Francisco de Arapiles y tantos otros…)

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